Encendí mi auto, y me dirigí a la colonia donde habría de encontrar a alguien. Era una colonia sin problemas de vandalismo, sin molestos pandilleros en las esquinas. Aún así tenia su dotación de incidentes aislados de robo a transeúntes y ocasionales pleitos familiares. Pero por lo general era una colonia sin problemas. La gente que vivía aqui podia pasar el resto de sus vidas sin mayores problemas. Le he dado algunas vueltas estas ultimas semanas, y me he familiarizado con las casas, las calles, el aire que se respira aqui, tan diferente de otras partes mas conflictivas. Especialmente de noche. La mayoria de las casas eran grandes, las calles iluminadas y los coches de reciente modelo. Era un lugar de opulencia. Aunque, como todo, había hogares mucho mas modestos, de tamaño mucho menor a sus vecinos. Humildad ante todo, supongo.
Estacione mi auto en una calle cercana a un parque. Envolvi mi rostro en el trapo negro, con los ojos descubiertos, guarde el trapo blanco en mi bolsa trasera, me acomode mis guantes, mi navaja en la bolsa de mi sweater, acomode la capucha en mi cabeza y salí. Y como todas esas noches, caminé sin rumbo.
Caminar me relaja tanto. Camino y mi mente viaja a tantos lugares como puede, al mismo tiempo. Como tomar LCD pero sin efectos secundarios. Me encierro en mi propio mundo hasta que encuentro a alguien por el que valga la pena detenerse.
Al parecer iba a subir a su carro, porque estaba sacando unas llaves. De repente se detuvo a escribir algo en su celular. Ya ni recuerdo si era un hombre, si era una mujer. En estos dias eso ya no me importa. Solo vi una figura en la calle. Me acerque disimuladamente, sin hacer escándalo, sin tratar de parecer que voy a hacer algo malo. Solo soy un transeúnte. Meto mis manos a mi sweater y abro mi navaja. Y me acerco mas y mas. Mi corazón late fuerte. Me esta dando la espalda. En un abrir y cerrar de ojos, mi mano izquierda toma su frente, la hace para atras, revelando su cuello. Mi mano derecha tiene la navaja y la clava en su cuello. Solo escucho un quejido débil... y la navaja sale de su cuello, abriendose paso entre sus nervios, y un chorro de sangre brota. Lo suelto y lo empujo, mi víctima yace en el suelo, tomandose el cuello de las manos, intentando gritar, y viendo, con ojos llenos de terror su sangre. Solo lo contemplo un instante, hasta que voltea a verme... evito su mirada. Me doy la vuelta, saco el trapo blanco con mi insignia de mi pantalón y limpio mi navaja. Lo tiro al bote de basura mas cercano, como es costumbre, y camino de regreso a mi auto.
En el trayecto no pienso en nada mas que regresar a mi hogar. Esobozo una pequeña sonrisa, y me pregunto ¿quien era lo que maté? Eso ya no importa. Era un ser humano como cualquiera: arrogante e ignorante. Mañana habrá noticias "el mounstro nocturno ha cobrado otra víctima". Pff... mounstro nocturno. Me divierte ver sus caras de preocupación, detrás de esa fachada de angustia y terror, se esconde un rostro de felicidad. Les acabo de dar una noticia. Les acabo de dar trabajo. Me encanta alimentar a los medios.
Llego a mi casa y me preparo un cereal como cena. Ha sido una noche tan relajante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario